Le hemos quitado la importancia a los momentos dejándolos pasar. Simplemente estamos acostumbrados a repetirlos una y otra vez y, hasta las palabras que para una persona pueden ser las más sinceras, para otra pueden haber perdido completamente su significado o, en ocasiones, dejar de significar algo, para ser nada.
Que nuestras vidas no se vuelvan tan vacías como para resignarnos a la minima. Aún queda mucho por lo que luchar.
Y la cuestión es luchar juntos.
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