Pero, ¿qué pasa cuando nos vemos obligados a mentir? ¿Realmente existe esa obligación?
Los problemas surgen cuando interferimos en la vida de otras personas al hacerlo, cuando dañamos a alguien o bien, nos mentimos a nosotros mismos.
Muchas veces lo hacemos por costumbre, muchas otras con conciencia. Muchas sin sentido, y otras a traición.
¿Acaso nos hemos vuelto tan simples como para solucionar las cosas solo con la mentira? ¿No será mejor dar la cara en cada momento?

Sin duda alguna al haber entrado en una red de mentiras, resulta casi imposible salir intacta de ella.
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