A tu lado, pegada a tu pecho escuchándote, a ti y a tus latidos, horas y horas hasta que el sueño logre vencerme. Utilizarte de almohada (lo siento, suelo abrazarme a ella cuando duermo), abrigarme contigo, calentarme con tu piel. Recorrerte por completo con las yemas de mis dedos. Besar cada rincón de tu cuerpo.
