
Me haces preguntas que no se contestarte. Me tapo la boca con las manos y aún puedo sentir el calor que dejaron tus labios sobre los míos, como una huella en la arena, huella que sé que el tiempo borrará.
Me paro frente al espejo y busco la mirada de mi reflejo, no me mira, no quiere encontrarse con esos ojos que tiempo atrás recibieron tu mirada, mirada que provocaba ese rubor en mis mejillas, rubor ya ausente.
Sonrío, pues no hay nada tan amargo y dulce a la vez como la lucha por lo que realmente uno necesita.
Y yo se que no te necesito, al menos no como antes. Mi reflejo quiere quedarse aquí, congelado en un pasado, pero mi cuerpo me pide a gritos que continúe…
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